Resumen

El autor contrapone distintas versiones de La guerra de los mundos de H. G. Wells. En la original, el narrador de la novela marcaba cómo la humanidad imaginaba que alguna vez se encontraría seres inferiores en Marte, mientras, en realidad, en otro planeta se preparaban fríos planes contra nuestra raza. Era una crítica al colonialismo europeo y su visión de superioridad étnica. Planteaba que era el progreso técnico uno de los culpables y, por lo tanto, un riesgo. No faltó mucho para que, en vez de una invasión exterior, el mundo entrara en guerra consigo mismo. No fueron necesarios marcianos dispuestos a aniquilar, alcanzó con la desmesura colonialista (Primera Guerra). En los albores de la Segunda Guerra, esta novela tenía algo que decir. Fue Orson Welles el encargado de aprovecharla. Su adaptación radial pasaba una programación musical habitual que era interrumpida por boletines urgentes relatando una invasión extraterrestre. Tal fue el realismo del radioteatro que el pánico se extendió, generando el colapso de las líneas telefónicas y una serie de mitos vivos hasta hoy sobre sus consecuencias. Toda una muestra del “poder de los medios”, un asunto cada vez más problemático. La libertad de expresión choca con la lógica de internet, que parece erosionar la posibilidad del conocimiento y el librepensamiento al promover una lectura narcisista del mundo. Es 1953. En EEUU todo es la Guerra Fría. Ahora, el enemigo son los soviéticos. Allí surge la versión de cine dirigida por Haskin, que se interesa más por la “penetración comunista” que por lo que relata la novela. Mientras el mundo hace frente a los extraterrestres, la URSS no existe: la elimina incluso de los mapas. En esta versión, prevalece una visión creacionista de la Tierra y no la teoría de la evolución darwiniana, como en el original. Wells habla del nacimiento de un gran temor y duda terminada la amenaza alienígena. El autor del artículo ve aquí la falsa sensación de control generada por la desmesura tecnológica: el mundo es salvado por bacterias que los alienígenas no pueden atacar y que al hombre nada hacen. Es la naturaleza, no la tecnología, la salvación. Luego, menciona dos series estrenadas recientemente. En ellas, encuentra un problema sobre la duración (de raíces tecnológicas) que conecta con palabras de Byung-Chul Han, que ve el consumo serial como un signo de época. La percepción serial es extensiva, mientras la percepción simbólica (ya perdida) es intensiva. La percepción serial no tiene interés en terminar nada, sino en saltar a la próxima vivencia, información o sensación. Por último, conecta La guerra de los mundos con El Eternauta, también sobre una invasión. En este caso, un relato sobre el intento de torcer el destino… y se conecta porque, entonces, el devenir humano, ¿es un destino impuesto, un fin inevitable, o una consecuencia de acciones que pueden modificar lo que parece dado?

Palabras clave ( Se muestran términos controlados en mayúsculas )

Ciencia y técnica; LA GUERRA DE LOS MUNDOS (NOVELA, 1898); LA GUERRA DE LOS MUNDOS (PROGRAMA DE RADIO, 1938); Orson Welles; Mercury Theatre On The Air; LA GUERRA DE LOS MUNDOS (PELÍCULA, 1953); LA GUERRA DE LOS MUNDOS (PELÍCULA, 2005); LA GUERRA DE LOS MUNDOS (SERIE BBC, 2019); LA GUERRA DE LOS MUNDOS (SERIE FOX, 2019);

Citación

Revista Scholé. (2021, 29 de marzo). La guerra de los mundos. Revista Scholé 2021(06), sección Contrapuntos. http://mampa.isep-cba.edu.ar/repositorio/jspui/handle/123456789/577

ISSN

2683-7129

Tipo de documento

Artículo

URI

http://mampa.isep-cba.edu.ar/repositorio/jspui/handle/123456789/577

Colecciones

Revista Scholé 2021(6)


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